Todi (Perugia, Italia)
Profesión de Sor María
PROFESIÓN DE SOR MARÍA DEL NIÑO JESÚS
 
Tras varios años cerrada a causa de la restauración, por fin hoy día 1 de agosto 2009 a las 5 de la tarde, ha sido abierta la iglesia del Monasterio della Rocca, en la ciudad de Todi, para celebrar la Eucaristía en la que profesa de votos temporales  la novicia Sor María del Niño Jesús.
La celebración ha sido presidida por Mons. Giovanni Scanavino, obispo de la diócesis, concelebrando ocho sacerdotes. Asistieron también varios clérigos Mínimos, Capuchinos, religiosas y numerosos fieles. Terminado el Evangelio la neoprofesa manifiesta su deseo de profesar según el ritual de la Orden.
En la homilía el Sr. Obispo ha señalado cómo esta profesión es un signo de luz y de nueva vida, pues tras ser restaurada la iglesia y monasterio se espera que nuevas jóvenes puedan continuar esta vida de intensa oración y penitencia. Destacó cómo la segunda lectura elegida especialmente para este caso tomada de Flp. 3,7-14 se puede considerar el evangelio de Pablo y el evangelio de Francisco de Paula. Allí esta resumida de alguna forma la vida cuaresmal e invitó a quienes deseen conocer este estilo de vida cuaresmal a subir a la montaña, deben subir a la Roca y preguntar sencillamente para recibir el testimonio de vida.
Una vez concluida la Homilía la novicia emite la profesión de votos en manos de la Superiora Rvda. M. Mª. Esperanza y es revestida con el hábito,
Continúa la Misa con normalidad, cantando en los momentos oportunos un coro de jóvenes.
 
Al final de la celebración la nueva profesa es invitada a decir unas palabras y dio su testimonio con sencillez y alegría:
 
Mi corazón exulta de gozo en este momento grandioso!
En primer lugar doy gracias al Señor por haberme concedido el don de la vocación mínima contemplativa y agradezco al Sr. Obispo Mon. Giovanni Scanavino, por haber tenido la gentileza de presidir la santa Eucaristía y agradezco a todos vosotros aquí presentes.
Estoy verdaderamente contentísima por lo que el Señor ha hecho y está haciendo en mi vida. Han pasado algunos años desde que Jesús me invitó a seguirlo más de cerca y a vivir en una vida de intensa oración, de silencio, de soledad y de penitencia y puedo decir que en estos pocos años he podido experimentar lo grande que es la misericordia y el amor infinito de Jesús: amor que nos transforma, amor que nos abre a la necesidad del prójimo amor que llena el vacío que cada uno de nosotros llevamos en lo más profundo de nuestro corazón, el ansia de ser feliz plenamente, de ser amados y amar porque hemos sido creador por amor, en el amor y con amor.
He entregado mi vida con libertad gozosa, no solo para buscar mi propia santidad sino por amor de todos vosotros y de toda la humanidad.
Una vez más, me abandono con todo el corazón a María santísima nuestra Madre, para que con su ayuda pueda vivir mi vocación mínima contemplativa en el seno de la Iglesia con fidelidad. Y de este modo poder ayudar a todos, en especial a los jóvenes que buscan la felicidad y tratan de dar sentido a su vida. Que puedan comprender que la verdadera felicidad solo se encuentra en Jesucristo, única salvación del mundo.
Suor Maria del Bambino Gesù.